Mi curiosidad latente;
Mi conciencia, con ruego urgente,
me suplicó que tal acto desaprueba...
No la entendí perfectamente
Porque dí lugar a la experiencia
Que hirió mi intachable inocencia
Con un mal pérfido inesperadamente.
"¿Pequé acaso de inocente?"
Por tal razón lloré amargamente
Odiando a los placeres que he buscado
Lamentando los años mozos que he desperdiciado.
He aquí, preso en el silencio puro
Por propinar a mi alma sin querer
Un golpe tan fuerte y duro
Que ha sacudido los huesos de mi ser. 
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