Se me aconsejó, mirar hacia adelante,
Pensar en el mañana venidero,
Vivir el presente llevadero
Y dar por muerto mi recuerdo amante.
He leído, incluso, más sobre el futuro,
Libros cuántos de feliz porvenir;
Mas qué afán hay de un adelanto prematuro
Si olvidara de mi pasado el venir…
Hay días que mi recuerdo se hace muy oscuro;
Invisible; borroso a la distancia, impuro;
Y me siento solo; más solo entonces; solitario,
Como un condenado a llevar su cruz hasta el calvario.
“Qué ingenuo eres” — me dicen y me gritan,
“Vives de recuerdos muertos,
Sin un hoy que existe y con aciertos;
Los recuerdos solo son ecos que tiritan”.
Hablen, búrlense, digan lo que quieran,
Habrá un mañana que querrán
Presurosos al pasado regresar
Buscando la alegría que dejaron pasar.
En ello estoy; siempre recordando,
Tratando de encontrar aquel recuerdo hermoso
Que me devuelva la dicha que he olvidado,
Tal vez así, cada día sea menos tormentoso.
EDICION: Febrero 2012

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