Madre, ¿Quién eres?
Al inicio de mi vida
Y a la cumbre de mi corta existencia
Siempre estás Tú
Aquella mujer bendita
Que no puedo dejar de loar
Es para mí más que una joya preciosa
No recojo de Ti
Tu arduo trabajo solamente
También pronuncio aquí
Tu ejemplo y virtud pausadamente
Así como la luz
Que ilumina mi sendero
Irradias en tu sencillez sabiduría
Y por tu excelencia te pareces al lucero
Como el corazón
Que nunca latir ha dejar
Tu amor es sin medición
Que nunca deja de suspirar
Como un guerrero
amparado por su fuerza
Así es tu cariño
Lleno de nobleza
¡Madre, Tú hiciste que mis ojos se apoyen
En la fuente sublime de tus virtudes;
Tú huiste que mis labios bebiesen
Del manantial de amor y sencillez puros
¡Madre! Déjame expresar
Mi profunda admiración y gratitud
Ya que por tu inmensa virtud
Eres fuerte en medio del pesar
Puede romperse todo lazo humano
Separarse el hermano del hermano
Variar los astros sus senderos fijos
Pero con todo, tu tierno amor
Tu amor de madre, nunca cambiará
¿Quién eres? A preguntar me atreví
Y con lo ya dicho, también lo comprendí
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