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Afición de Poeta



Me sumergí a la Literatura
Con la genuina razón de entender
La tan galardonada poesía pura.

En mi persistente pesquisa ahondada
Inspirado, inferí que la poesía
Es esencia castiza, engalanada
En nuestra más dichosa travesía.

Me dispuse, enseguida, a admirar
A tan excelso poeta como pude
Y así, me determiné a poetizar.

Soñé con que podría imitar a Bécquer,
Pensé, por consiguiente en Homero;
De Víctor Hugo y Goethe quise hacer
De mis primeros poemas el enero;

Aparte de ellos, a Antonio Machado
Que se revelo en un espejo
Junto a buen peruano César Vallejo.

¡Oh, Dios!, tanto talento que imitar
Ellos son… y son ellos de mi agrado;
Mas un elección habría que tomar;
Al instante concluí con lo esperado

Dándome la espada del valor,
Rompiendo la cadena del temor
Y el prejuicio absurdo del “qué dirán”.

Me elegí con absoluto derecho,
No por querer desdeñar al poeta hecho,
Ni por desear faltarles el respeto;
Sino por soñar poniéndome un reto;

El reto de ser con tanta emoción,
Como un poeta parte de la historia
Y ganarme del mundo su atención.

De acuerdo a mi concienzuda razón
Un poeta ya tiene todo de sí,
Además de guardar admiración
De cuánto poeta aprecia para sí.

De su orgullo decente, santo y puro
Emana la entereza impresumible
Y la premura de hacer lo imposible.

De los poetas se aprende y se corrige
Con intensa humildad de corazón;
Mas lo que nuestro corazón exige
Es ser poeta de inspiración.

Yo tengo lúcido y casto ese deseo
De andar el buen camino, rico en letras
Muy armónicas de las que saboreo.

Hoy que al mundo juguetón palpo y veo,
Unas veces, libre y otras veces reo,
A veces, mudo y otras bullanguero
Me embarga un deber sano y sincero

A la poesía misma que, en efecto,
Es eterna, junto a Dios, y se basta
Mientras yo, pecador, aún soy imperfecto.

Ser poeta es ser el evocado puente
Que une a dos extraños continentes,
Ser la cuerda del pasado y el presente
Que hace lo irreal, real para las gentes.

Un poeta es el sabor desconocido,
Siempre nuevo como el amanecer;
Y es el entero amor reconocido.

Un poeta contiene el deseo ardiente,
La nostalgia y la pasión latente;
Todas sus variadas composiciones
Son de la vida enteras emociones.

No me considero un buen decidor
Tampoco un retórico renombrado
O quizá no tenga el don de escritor;

Pero no se me quita la afición
De poetizar con suma libertad
Obedeciendo, pues, a la voluntad
De mi exaltada mente y corazón,

Porque la poesía es toda mi pasión…
Y cuando muerto al son de profecía
Ella hablará de mí con devoción.
EDICION: Dic. 2011

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