Preso de tu cuerpo todo,
Del placer de tus brazos recluido,
Por el deseo que me inspiran tus labios dominado,
Cautivo por doblegar mi alma a tu modo,
Prisionero por haber cometido
El terrible delito de estar enamorado,
De quererte con la pasión de un hombre probo
Y con el frío insípido de un huracán resistido.
Privado por practicar la virtud
De anhelarte con las ansias del primer amor
Y con la inocencia de mi juventud.
Condenado de por vida a desearte,
Por hacerlo con la fuerza de una tempestad,
Con la furia de un tornado,
Con la suavidad de una brisa
Que roza los campos en primavera para alcanzarte
Hasta rozar la ternura de tu majestad
Mas no sentir placer a tu lado
Por no tenerte nunca en mi sonrisa.
Quiero olvidar, escapar, dejar despojos,
Dormirme en los brazos del insaciable tiempo,
Vivir bajo la penumbra de tus ojos
Y a la luz de ellos caer de hinojos
Vivir en el crepúsculo de tus manos
Ya que no puedo habitar en ellas.
Vivir alimentando una esperanza que no existe;
Seguir creyendo que me querrás un día,
Tenerte en todos mis efímeros sueños;
Salir de esta cárcel, vedada a las estrellas,
Que me cala cada hueso triste,
Que me hunde en la mísera tristeza,
Que me arroja a mi locura tormentosa
Solamente por amarte,
Por convertir tu día en mi noche espesa,
Por mudar en amor mi soledad calamitosa,
Por cambiar tu recuerdo en realidad,
Por desear tocar el infinito para ti,
Por soñar que tus besos me colmen uno a uno,
Por intentar rozar la carnosidad
De tus labios que un día pedí
Sin éxito alguno.
Quiero, tan cerca estar,
Que tu aliento pueda abrazarme,
Dormir a tu lado y soñar
Que tu voz pueda sujetarme
Y al despertar solo añorar
Aquellos brazos que lograron cobijarme.
Pido a mi ansiedad toda la calma,
Silencio perpetuo a mi corazón lloroso;
Intentaré romper mi dolor y no pensarte
Arrojarlo al abismo de mi alma,
Allí, donde perdí todo el gozo,
Allí, donde está tu beso puro maniatado,
Donde está tu recuerdo bien grabado,
Donde se perdió tu encantadora voz,
Donde me quedaré a vivir
Hasta que te marches al mundo olvidado,
Si es que permito apartarte de mi lado
Hasta apagar el último ápice de luz.
En tanto, volveré caprichosamente
A recordarte sin pausa,
A llamarte cada noche apresuradamente
Y cada mañana será pensar en ti mi única causa.
Miraré al sol con la única esperanza
De encontrarte en él…
Y a la noche, la luna entera,
Me recuerde que mi vida es viento fugaz
Y aún no consiga tener la bonanza
De estar a tu lado, ni este día, ni aquel…
Para entonces mi corazón entenderá
Que mis días se esfuman más y más…
Haré el esfuerzo por soñar que mis mañanas tendrán
Un sol diferente;
La felicidad de mis ojos lo iluminarán.
Dios me sonreirá al saber que me amas,
En aquel día funesto me dirá que eres mía,
Que mi única ilusión
En el mundo se cumplió; es más
Que nadie jamás me estorbaría
De soñar; desear con tanta pasión,
Allá, en el silencio eterno donde la paz
Reina sobre toda mente arpía
Y donde con pena dejará de amar este enamorado Corazón.
EDICION: Septiembre 2011

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