Un día salimos felices los dos
sin presagiar nada;
apuntó el sol sus rayos grisaceos;
nos abrazó una tarde cargada
de sensaciones ingratas.
En esa coposa oscuridad
te perdí tan cerca, hasta tan lejos
te lloré desconsoladamente
sin dormir y en reflejos
te veía venir alegremente.
"¡Felicidad!" te tuve cerca
jugando cual niños inocentes.
Este juego huraño de la vida
te alejó de mi sin una despedida.

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