El secreto para una relación:
es la mutua comprensión;
es unir dos frágiles conceptos
para un sólido precepto;
es callar si el otro habla;
corregir al que, a veces, falla;
tolerar siempre los defectos,
por ser humanos imperfectos;
es reconocer que no todo es paz;
hacer frente a la frialdad;
dar juntos un paso adelante y no atrás;
vivir la noche, pensando en la clárida mañana;
es no mirar lo que trae en la mano,
sino lo que lleva en el corazón;
darle un ultimátum a la ira,
y a la paciencia la bienvenida;
es aceptar el error cometido;
junto a él/ella llorar;
admirarlo/a por sus actos buenos habidos,
así como, cuando se ha de equivocar;
es atar su fe a nuestra vida,
y conocer lo que piensa o siente;
valorizar su fe no en plata,
sino en afecto, cuidado y respeto;
es creer que no se ha perdido nada,
al pasear juntos por la plaza;
adornar la amistad con detalles,
que hagan sonreír su alma preocupada;
es estar ahí, cuando más te necesita;
darle caso cerrado a los celos;
no tener en poco lo que nos dice,
aunque poco válido, para él/ella es muy importante;
es estar seguros
que lo dicho aquí puede ser parte de nosotros
si en primera instancia permitimos
que Jesús encamine nuestra vida con sus manos
EDICION 25/04/11
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