El rubor de mis ojos lutos
me esconden de tu falsa presencia;
se tornaron mis miembros enjutos
de llanto, de risa, de malquerencia.
¡Déjame, Ay! que no estoy triste
ni me abrazan dudas y celos con razón.
¡penoso, taciturno! ¿acaso me viste?
¿Cuándo? ¡Nunca! pobre corazón
me esconden de tu falsa presencia;
se tornaron mis miembros enjutos
de llanto, de risa, de malquerencia.
¡Déjame, Ay! que no estoy triste
ni me abrazan dudas y celos con razón.
¡penoso, taciturno! ¿acaso me viste?
¿Cuándo? ¡Nunca! pobre corazón
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario, se mostrará cuando sea aprobado.