refleje bondad y alegría,
más tan solo veía
tristeza y melancolía.
La noche densa y oscura
la faz de la tierra cubría,
así también la amargura
mi vida entera toda cubría.
Como espinos y cardos
que hieren al enemigo,
la agonía con sus dardos
también lo hacían conmigo.
Oscuridad veía de día,
llanto en vez de algarabía;
gotas grandes de lágrimas,
menos de una bella sonrisa.
Cada segundo que pasaba
aumentaba mi infelicidad,
cada minuto transcurrido
me invadía la inestabilidad.
Más es un momento propicio
Tú apareciste como luz radiante
para poner paz y amor; más no hospicio,
para darme una quietud refrescante.
Hoy solo pienso en tu tez,
hoy medito en tu mano dadivosa;
habré de amarte hasta mi vejez,
cumpliré con quererte… ¡Pienso en Ti!
Edición: 2004
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