Por ser tú mi único amor
y estar junto a ti es mi decisión
escucha lo que aquí digo, por favor,
con cautela y mucha precaución.
Hoy declárote los pormenores
de la relación entre los dos,
también los sinsabores
con que los problemas van en pos.
Mis ojos han visto lo que eres
aquel lindo carácter el que tienes,
no un espléndido rostro
ni cosas apetecibles, tus teneres.
Con el tiempo que nos conocemos
¿Te agravié, te ofendí, sin reconocerlo?;
ruegote que el pasado olvidemos
y así el presente para el futuro renovarlo.
Lo que digo no es una falsía
ni ofensa que me gusta menos,
¡Oh!, esto no es una ironía
pues deseo que con lo nuestro no juguemos.
Los prejuicios son una malicia
¡saquémoslos de nuestros pensamientos!;
los celos perturban nuestros sentimientos
ahuyentan la felicidad y dulces momentos.
Pienso que eres tu quien se molesta;
medita: – “O soy yo quien no te entiende”–
ruego para los dos una actitud modesta,
que tu mente con la mía se comprenda.
Quiero conocer tu amor sincero
no porque me juras o me lloras;
tal vez es un quejido artero
un bullicio de frases que decoras.
Tu felicidad es mi incumbencia;
tu lealtad me llena de complacencia;
los decires son artimañas engañosas
son conceptos agudos, silenciosos.
Si solidificamos nuestra relación
nada, ni nadie nos exceptuará
imposible les sería romper este eslabón
ya que por siempre durará,
EDICIÓN: Feb. 2006
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu comentario, se mostrará cuando sea aprobado.